lunes, 6 de marzo de 2023

Copa Libertadores, ¿obsesión o maldición?


Copa Libertadores, ¿obsesión o maldición?

Cada año en que se inicia la Copa Libertadores, empieza cosquilleo, el dolor de estómago, las náuseas, el insomnio, el mal humor, y otras molestias en los clubes peruanos, que ven el tornero de clubes más importante del continente, no como una obsesión sana por intentar ganarlo, sino como una maldición que va a mellar la autoestima del jugador peruano que tuvo la ‘mala suerte’ de participar en él.

Lamentablemente, esta sensación, con el tiempo, se ha ido fortaleciendo, y ha traspasado las fronteras de los campos de entrenamiento de los clubes y se ha trasladado hacia el hincha. Ahora, el fanático de Alianza Lima quiere que su equipo, “al menos” gane un partido en la siguiente edición. No pide más. No habla de pasar a una siguiente ronda; no anhela llegar a instancias finales. No. Solo quiere que su equipo gane un partido y, de esta manera, rompa la “mala racha” de no ganar hace años.

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Con Cristal, los hinchas tienen un poco más de “ambición”, pero lejos quedó el entusiasmo de ver a la ‘celeste’ jugar de igual a igual ante los más pintados del continente. En sus últimas participaciones en Copa Libertadores ha quedado demostrado que le está quedando muy grande el torneo. El último triunfo ante Nacional de Paraguay ha devuelto la esperanza a los seguidores de la ‘raza celeste’ de que este año se pueda volver a competir.

Pero hay que tener en cuenta algo; este Nacional no es el de Uruguay, ni siquiera el de Ecuador (que se ha vuelto un modelo de cómo se maneja un club de fútbol), es el de Paraguay, un club que no tiene la experiencia de los antes mencionados. Es decir, no hay que ilusionarse sobremanera que esto recién empieza.

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De Universitario, qué se puede decir. Las grandes ‘hazañas’ de la ‘garra crema’ solo son recordadas por cincuentones, y hablamos de partidos, no de campañas. En las últimas ediciones han clasificado a las fases previas y de ahí no han pasado. Viven del recuerdo de que alguna vez llegaron a la final de la Libertadores en ¡¡1972!!, una locura.

Ahora, al hincha crema solo le queda ‘burlarse’ de su eterno rival para maquillar los fracasos que significan participar en la Copa Libertadores, porque para ellos, este torneo ya no es una obsesión…

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